El agronegocio enfrenta desafíos de alta variabilidad —clima, ciclos biológicos, costos y logística— que exigen procesos más estables, sincronizados y basados en datos. La aplicación de Lean permite optimizar el uso de recursos, reducir pérdidas, mejorar la trazabilidad y maximizar el valor desde el campo hasta el consumidor final, garantizando productividad y sostenibilidad.
Reducción del
en pérdidas, postcosecha o mermas
Aumento del
en eficiencia de procesos operativos
Reducción del
en tiempos de ciclo en plantas de procesamiento
Reducción del
en costos logísticos internos